Cómo rompe la ola
La bahía recoge el mar de fondo de oeste a noroeste y lo dobla sobre una plataforma de roca estratificada que baja del acantilado en gradas, como las de un estadio. El pico principal se levanta junto al anfiteatro de roca, ofrece un takeoff empinado sin ser violento, y luego rueda hacia la derecha a lo largo de la laja en paredes largas y legibles. A partir de 1 m la ola empieza a hacer pared de verdad; en torno a 1,5 m enseña su cara de competición, con secciones para maniobras que llegan a intervalos casi regulares durante unos cien metros.
Es una ola paciente más que hueca. La pared invita a carves y cutbacks más que a tubos, y justo por eso la adoran jueces y entrenadores, y por eso un intermedio puede leerla desde la terraza antes de remar. Cuando entra un mar serio, el takeoff se desplaza al pico de fuera y la ola se vuelve más larga y más potente; casi todos coinciden en que la bahía aguanta bien el tamaño, pero la mejor forma vive en un mar limpio en torno a 1,5 m.



